San Enrique de Ossó y Cervelló


Hoy, 27 de enero, conmemoramos a San Enrique de Ossó y Cervelló, Sacerdote fundador.
San Enrique de Ossó y Cervelló (1840-1896) nació en Vinebre, cerca de Tarragona.
A los 14 años ingresó al seminario tras la muerte de su madre, cumpliendo así el último deseo que ella tuvo. Tras ordenarse sacerdote en 1867, se dedicó a la enseñanza en el seminario.
Sin embargo, eran años de cruentas guerras civiles en España, y San Enrique padeció un abierto clima anticatólico. Aún así, reorganizó las clases en el seminario y reorganizó la catequesis en su ciudad.
Cuando la situación se aplacó, el padre Ossó organizó una publicación religiosa que se distribuyó en varios países de Europa y América.
Su obra más importante es la fundación de la Compañía de Santa Teresa de Jesús en 1876, en la ciudad de Tarragona. El cometido de las monjas teresianas sería la educación. Y tuvieron un gran éxito. La comunidad de religiosas creció, y en tan solo cinco años tenían ya bajo su cargo nueve colegios para niñas.
En 1970, se funda el MTA (Movimiento Teresiano de Apostolado), englobando las asociaciones ya existentes: Archicofradía y montañeras de Santa María. Este movimiento quiere ayudar a sus miembros a ser cristianos en el propio ambiente y tiene como referencia espiritual a Santa Teresa de Jesús y a San Enrique de Ossó.
En el invierno de 1895 a 1896, cuando realizaba ejercicios espirituales franciscanos, le sobrevino un derrame cerebral y murió. Lo acompañaron dos frailes y un párroco.
Fue canonizado por el papa Juan Pablo II en 1993.
San Enrique de Ossó y Cervelló nos da un ejemplo del valor de organizar la enseñanza para las futuras generaciones.
“De ti Jesús nos viene todo bien, de la unión contigo nace nuestra bienaventuranza y de la confianza en Ti nuestra fortaleza”